¡Claudia ya está aquí! Un parto respetuoso

Después de la dulce espera de nuestra baby 2, podemos decir que «¡Claudia ya está aquí!» y ha sido un parto respetuoso.

Ha llegado antes de lo esperado a nuestras vidas y esta vez, a diferencia de su hermano, el parto ha sido muy zen y respetuoso, sin ninguna complicación estresante.

Os confieso que yo iba un poco agobiada por la experiencia previa y, aunque esperaba lo mejor e intentaba ser positiva, estaba preparada para lo peor.

El viernes 31 de enero estábamos con nuestro paseo vespertino por la playa y el parque con el pequeño Máximo cuando noté alguna contracción y que se me humedecía un poco la ropa interior. Tenía la duda de si había roto aguas o no porque no era mucha cantidad y tampoco tenía experiencia previa de cuánta cantidad tenía que ser (con Máximo no rompí aguas, me la rompieron en el hospital).

Al no quedarme tranquila con la duda al llegar a casa cogimos la maleta con las cosas para el hospital y nos fuimos los 3 a urgencias.

Yo aconsejo siempre a todas las embarazadas que ante la duda de cualquier cosa durante el embarazo, se vaya a visitar a la matrona/ginecóloga. Mejor hacer una visita y que no sea nada, a no ir y que luego haya alguna complicación y te sientas culpable por no haberla hecho.

Allí me hicieron la prueba para ver si había fisura en la bolsa. Dio positivo enseguida, así que me dijeron que me tenía que quedar ingresada.

El plan era: esperar a ver si me ponía espontáneamente de parto y si no, inducirlo al día siguiente. Yo no tenía ninguna contracción por el momento.

Máximo y Francis estaban en la sala de espera exterior y a mí me pasaron a una habitación de paritorio y me pusieron los monitores.

Llamamos a mi madre para que viniese a quedarse con Máximo y los dos se marcharon a casa a esperarla.

De madrugada me subieron a la habitación y descansamos un poco antes de que me volvieran a bajar a las 8 de nuevo a paritorio para ponerme los monitores de nuevo.

Como no tenía dinámica de parto empezaron con la inducción con oxitocina + antibióticos y me dijeron que tuviese mucha paciencia porque el parto iba para largo, seguramente para finales de la tarde-noche.

Estuvimos toda la mañana en una habitación con luz tenue, música y con los monitores haciendo ejercicios en la pelota, estiramientos, masajes, paseos y ejercicios de respiración para controlar el dolor de las contracciones, que iban en aumento con el gotero de oxitocina.

Las clases de preparación al parto aportan muchas herramientas para que esas horas se hagan más llevaderas y vivamos el parto de una forma más consciente y enriquecedora.

El papi de primera, Francis, se portó muy bien y estuvo dándome su apoyo y cariño todo el tiempo. También entretenimiento con vídeos tontos en el móvil y haciendo de Dj.

A las dos del mediodía yo ya aguantaba bastante regular el dolor y se lo comenté a la matrona. En ese momento me hizo un tacto y estaba con una dilatación de 2,5 cm. Como lo consideré muy poco para ponerme ya la epidural le pedí que me trajese el óxido nitroso para ver si aguantaba un rato más antes de solicitar la epidural.

Nunca lo había probado y no me gustó nada la experiencia. Hay futuras mamis a las que les encanta pero no fue mi caso. Aunque me quitaba el dolor en el momento culmen de la contracción me sentía drogada todo el rato y no me gustaba esa sensación. Yo quería vivir mi parto de otra manera. No me agrada la sensación de sentirme colocada.

A las 3 de la tarde me pusieron la epidural y ya pude relajarme un rato. Bendita epidural y benditos anestesistas. Francis se fue a comer y yo me eché una pequeña siesta del cansancio que tenía.

Cuando volvió de la cafetería me desperté y ya notaba la presión de la cabeza de baby Claudia en la zona baja de la pelvis. La matrona me exploró y me dijo que ya tenía dilatación completa. ¡En una hora había pasado de dos centímetros a 10! ¡Me puse súper contenta!

El período del expulsivo fue sobre ruedas. Nuestra matrona fue un amor y estuvo todo el tiempo indicándome cuándo debía empujar, cuando parar, cuando hacerlo más intensamente y cuando más suave para que no se produjese ningún desgarro. Con unos pocos pujos la cabeza fue saliendo y cuando ya había salido pude cogerla yo misma y terminar de sacarla entera y ponerla sobre mi pecho.

Fue una experiencia indescriptible poder cogerla y sacarla de mi cuerpo mientras las dos seguíamos unidas por el cordón umbilical.  Cuando el cordón dejó de latir nos dieron la opción de cortarlo nosotros y después nos dejaron a solas con Claudia dos horas en la misma habitación para hacer el piel con piel y que empezase a mamar.

¡Un parto de 10! Maravilloso. Sin estrés, súper bonito. Claudia lloró un poco al principio y enseguida se calmó cuando se agarró al pecho y no volvió a llorar.

La pesaron a las dos horas: 3270 gr y 50 cm. Apgar normal. 

A las 48 horas nos dieron el alta del hospital y ahora estamos en casa adaptándonos a nuestra preciosa bebé y a ser una familia de 4. Os iremos contando nuestras aventuras/desventuras.

Quiero agradecer a la Dra. Ortolá que nos hiciese la estancia mucho más cómoda en el hospital y su buen trabajo a la hora de explicarnos el plan de parto, así como a la Dra. Barber por venir a rescatarme y ponerme la epidural. Y, por supuesto, dar las gracias a nuestra fantástica matrona, A. Caramés, por estar a nuestro lado durante todo el proceso y ayudarnos a hacer que nuestro parto fuese una experiencia inolvidable.

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