Conciliación y maternidad en España: ¿Es posible? Mi experiencia de conciliación durante el MIR

Esta semana he decidido escribir sobre un tema que me está atormentando en estas últimas semanas: la conciliación de las mujeres con la maternidad en España.

¿Creéis que hay una conciliación real entre el trabajo y la maternidad en el mundo en general y España en particular?

Hace unos días leí un artículo sobre la culpabilidad que sienten las mujeres por trabajar y no dedicar el tiempo suficiente a sus hijos. No es un tema nuevo. El artículo se basaba en un estudio europeo elaborado por una plataforma internacional llamada Sitly.

La conciliación es un asunto pendiente en muchos lugares, y España es uno de ellos. Según la encuesta la cifra de culpabilidad alcanzaba el 75 % en España.

Nos sentimos unas “malas madres” porque tenemos que hacer malabares para cuadrar los horarios del trabajo con los de los colegios y guarderías.

El 90 % de las mujeres encuentran difícil compaginar la vida familiar y la laboral y 44 de cada 100 lo considera directamente imposible.

En el caso del colectivo médico lo tenemos aún peor porque tenemos guardias de 24 horas que se contabilizan como un turno normal de 8 horas. Me explico para los que no lo conozcan: mientras que un bombero hace un turno de 24 horas y luego libra 3 o 4 días, los médicos tenemos una guardia de 24 horas un lunes y el miércoles tenemos que volver a trabajar.

Esto incrementa muchísimo nuestra jornada laboral a lo largo del mes y son turnos difíciles de cuadrar con la vida familiar. No entiendo porqué tenemos peores condiciones laborales que otros trabajadores de otros colectivos. Me parece algo injusto que creo que debería cambiar. Pero claro, no se hace porque eso significaría contratar a más personal y costaría mucho dinero.

El estudio revelaba además que un 69 % de las mujeres se siente egoísta por desear tener más tiempo para ellas mismas.

El otro día fui consciente de que llevo un año y nueve meses sin entrenar. Mi fisioterapeuta me dijo: «Tendrías que hacer ejercicio para fortalecer la espalda porque entre el quirófano y el bebé tienes la espalda hecha polvo».

A lo contesté: «Lo tengo en mi proyecto vital pero no sé de dónde sacar el tiempo» y me respondió: «La dura vida de las mamis trabajadoras».

Y yo me siento culpable porque pienso: «Entre las guardias y el trabajo, si me pongo a entrenar por la tarde, ¿Cuándo voy a estar con mi bebé? Pero claro, es lo que dice Francis, si no me pongo en algún momento, mientras sea médico no lo voy a hacer nunca.

¿Qué solución nos queda?

La mayoría opinamos que si nos sacrificamos más y sacamos un poco de tiempo y otro de allá las cosas pueden mejorar. Todo por pasar más tiempo con nuestros hijos porque el trabajo nos lo impide. Hablo con mis amigas trabajadoras de diferentes sectores y su situación es similar.

Además, en España, aunque la tendencia actual es a igualar el cuidado de los niños entre el padre y la madre, todavía queda mucho camino por conquistar y las primeras que tenemos que cambiar la mentalidad somos las mujeres.

He escuchado a muchas mujeres decir: ¿y para qué igualar el permiso de paternidad y maternidad?

Pensad que hasta que no se igualen y sólo exista un permiso «por ser padres», sin distinción entre géneros, habrá discriminación a la hora de contratar y un empresario preferirá contratar a un hombre a una mujer por el hecho de que éste va a estar más tiempo trabajando. Esta igualdad de permisos no es una utopía y ya existe en países como Noruega.

El otro día un compañero en el trabajo me dijo: «¡Qué bien que hayas tenido un hijo durante la residencia! Tienes que dejarlo caer en todas las entrevistas, así tu futuro jefe sabrá que vas a tener menos bajas por maternidad y tendrás prioridad a la hora de contratarte frente a otra mujer que no los haya tenido»

Esta situación me parece lamentable pero es una realidad en nuestro país. Una realidad que espero que cambie en los próximos años.

Hablando con mujeres de mi entorno, las más satisfechas con la conciliación familiar-laboral son las que se dedican a la enseñanza. La mayoría, eso sí, han esperado a tener plaza en propiedad para ser madres, de media 35 a 40 años. Su contrato les permite tomarse excedencias para cuidar a sus hijos si lo desean. Además, los horarios y las vacaciones coinciden con los de sus hijos, lo que supone una gran ayuda.

En otras ocasiones, los turnos son imposibles de compaginar. Una trabajadora de un almacén de fruta, por ejemplo (muy frecuentes en mi pueblo), puede tener un turno de 5 de la mañana a las 5 de la tarde. Me contaba que sus hijos tenían que vestirse solos, ir al cole y volver a casa solos. Por lo tanto, conciliación 0.

En conclusión, aunque en unos trabajos la conciliación es mejor que otros, queda todavía mucho por hacer en España y en otros muchos lugares.

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